La vida es mía, pero el corazón es suyo.

Siempre todos a nuestro alrededor nos han de decir que nosotros mismos debemos ser la prioridad de nuestra vida, que no debemos de tener otro gran motivo por el cual sonreír más que nosotros mismos, que no debemos depender de la felicidad de nadie, que nosotros mismos debemos ser felices por nuestros propios medios, no que nuestra felicidad se encuentre al lado de alguien más, pero lamentablemente, cuando uno se enamora, esa felicidad es compartida, todo lo que esa persona especial haga por nosotros o haga por su cuenta, nos hará sentir o muy felices o completamente tristes, el motivo de nuestras sonrisas simplemente han de ser por ellos, a pesar de que nuestra vida sigue siendo nuestra, los motivos por los cuales vivimos o nos sentimos agraciados han de haber cambiado.

Cuando uno se enamora comienza a comprender que todo es compartido, que la felicidad y los pilares fundamentales de una relación como han de ser la unión y el respeto, se construyen únicamente de a dos, ya que si alguna de ambas partes flaquea, esos grandes y hermosos pilares que hemos construido se caerán a pedazos, dejando como consecuencia únicamente, corazones rotos.

Por eso, ya tienen la respuesta perfecta para darle a todas esas personas que no comprenden a veces que la felicidad es compartida y que es mucho mejor cuando es así.

la vida es mia

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